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Modernista Art
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Modernista Art
Me llamo Marina Stankova.
Hace años, mi gran pasión era el diseño de interiores. Me enseñó a buscar ese detalle que no se limita a completar un espacio, sino que lo vuelve inolvidable. Quería crear algo con una firma propia, capaz de dejar una impresión duradera.
Así nació el primer rostro.
Al principio era solo una idea. Un símbolo. Un acento original. No imaginaba que aquel rostro sería el comienzo de un viaje mucho más grande.
Con el tiempo empecé a verlo en todas partes. Se convirtió en escultura, jarrón, lámpara, arte para vestir y en una parte natural de mi vida cotidiana. Cada nueva pieza conducía de forma orgánica a la siguiente, y cada rostro nuevo comenzaba a contar una historia diferente.
Muchas personas me preguntan a quién representa este rostro.
La verdad es que no es un retrato.
Hay una parte de mí en él: algunos de mis rasgos, transformados por la imaginación y reinterpretados hasta convertirse en un símbolo, más que en una imagen. Quería que fuera reconocible y, al mismo tiempo, lo bastante universal para que cada persona pudiera descubrir algo de sí misma en él.
Modernista nunca ha sido solo un proyecto.
Es una parte de mí.
Es mi manera de ver el mundo. Mi forma de expresar emociones. Mi manera de comunicarme con las personas sin necesidad de palabras.
Creo que el arte debe estar cerca de la gente. Debe vivir en sus hogares, en los espacios que aman, en los lugares que les inspiran y en los pequeños momentos de la vida cotidiana.
Mi misión es crear emociones.
Crear sonrisas que den vida a nuevas sonrisas.
Porque creo que una sola sonrisa puede cambiar el día de alguien y, a veces, mucho más que eso.
Mis esculturas siempre sonríen.
Nos recuerdan que la felicidad no siempre es algo grandioso o lejano. Muy a menudo habita en esos pequeños instantes en los que nos sentimos verdaderamente conectados: con nosotros mismos, con quienes nos rodean y con la belleza que nos acompaña.